Salí de casa algo apresurado, acomodándome el cabello, arreglándome la correa que sostenía el pantalón y amarrando bien los pasadores de las zapatillas. Eran las 5:30 pm e iba con retraso a casa de José. En el camino entré a una tienda, compré una cajetilla de cigarros y prendí uno con el encendedor que estaba en el bolsillo de mi camisa.
Inhalé y exhalé el humo del cigarrillo hasta subir las escaleras del by pass entre Faucett y Colonial, esperé sentado en el muro hasta que llegase el dichoso vehículo que me llevaría a mi destino, saqué el celular de mi bolsillo y observé la hora. “5 y 50, puta madre” Tiré el cigarrillo al piso y lo apagué pisándolo por completo. Levanté la vista y observé al bus acercarse con una gran cantidad de pasajeros de pie. “Y para colmo iré parado” – pensé. Levanté la mano para que se detenga y el chofer abrió la puerta trasera, subí y vi varios asientos vacíos, me acerqué a la última fila de asientos y me senté junto a la ventana que está detrás de la puerta. Las personas que estaban de pie se movían como locos tratando de bajar primero, sonreí.
Me puse los audífonos y observé una silueta femenina al otro lado de la puerta, junto a la ventana, que me llamó bastante la atención. Su cabello castaño y rizado era perfecto, su escote en la espalda dejaba observar el color blanco de su piel, tenía unos audífonos enormes de Skullcandy que combinaban con el color de su cabello y su blusa roja. “Que linda” dije, tratando de observar su rostro en el reflejo de la ventana.
El cobrador se acercó a ella y la vi sacarse los audífonos, sacar una moneda de su billetera y esperar a que el hombre, algo gordinflón, le diera su boleto. Llevaba pulseras en la mano, e induje que era una adolescente, la combinación de colores estrambóticos no van con las personas adultas, y lo ven como algo “huachafo” ante todo. El movimiento de sus dedos al recoger el boleto me hicieron suponer que era una chica delicada y tranquila, su anillo brillante y pequeño me hizo suponer que tenía novio, suspiré.
Saqué la moneda de mi bolsillo del pantalón y esperé mi boleto, me acercaba ya a Sucre con La Marina y tenía que bajar, pensé hablarle de alguna forma, o al menos, observar su rostro y tener alguien en que pensar y comentar cuando hable con José. Saqué mi lapicera de la camisa y anoté en la parte reversa del boleto “Disculpa si te incomodo, es tan solo que eres hermosa” y me puse de pie, guardé la lapicera y me acerqué a su asiento con ganas de observar su rostro y entregarle la pequeña frase en aquel boleto. “Hola” dije, volteó a observarme y me inmuté, pasaron un par de segundos y recién reaccioné “disculpa, te confundí con alguien más”
Fui hacia la puerta y esperé a que el bus se detuviera, bajé rápidamente, viré para volver a verla y la vi observándome, di vuelta y caminé apresurado, “que mierda” – pensé. Volví a mirar el boleto, leí lo que había escrito hace unos minutos y lo aventé para que el viento de otoño se lo lleve lejos de mí.
viernes, 23 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
Luz de vela
Mi bisabuela falleciò semanas despuès de que yo naciera, ella se llamaba Claudia y papà siempre hablaba de su forma de ser y el amor que sentìa por la familia. Durante las vacaciones hìbamos a su casa para pasar la semana santa o el verano y uno de ellos se quedò marcado en mi memoria. Recuerdo que una noche se fuè la luz en todo el distrito y algunas personas aprovechaban en salir a caminar o a sentarse en las bancas de un parque hasta que vuelva la luz.Yo preferì no salir y me quedè adentro con mi abuelo al que le pedí, por temor a que algo apareciera en la obscuridad, que me encendiera una vela. La cual colocò en la ventana que daba al patio. Pasaban los minutos y empecè a sentir sueño, mi abuelo me recostò en la cama donde dormian mis bisabuelos y me cubriò con una sàbana, se recostò a un lado mio mientras esperaba a que me quedara completamente dormida. De pronto una de mis tìas lo llamò. Le roguè que no se vaya porque tenìa mucho miedo de que me dejara sola, "No te va a pasar nada, lo mismo que hay en la noche existe en el dìa" dijo tratando de tranquilisarme, y saliò.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco y rezando en silencio para que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte escalofrio y la presencia de alguien al lado mìo. Me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos cerrados, esperando, para no ver nada. Lentamente los fui abriendo, mientras que mis ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco, pude ver en la habitacion una figura. Llevaba un vestido largo y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces comenzé a llorar en voz baja. Hasta que observè su cuello, y ahì terminaba todo. Era un pedazo de carne obscura como si le hubieran arrancado la cabeza.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco y rezando en silencio para que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte escalofrio y la presencia de alguien al lado mìo. Me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos cerrados, esperando, para no ver nada. Lentamente los fui abriendo, mientras que mis ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco, pude ver en la habitacion una figura. Llevaba un vestido largo y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces comenzé a llorar en voz baja. Hasta que observè su cuello, y ahì terminaba todo. Era un pedazo de carne obscura como si le hubieran arrancado la cabeza.
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