Mi bisabuela falleciò semanas despuès de que yo naciera, ella se llamaba Claudia y papà siempre hablaba de su forma de ser y el amor que sentìa por la familia. Durante las vacaciones hìbamos a su casa para pasar la semana santa o el verano y uno de ellos se quedò marcado en mi memoria. Recuerdo que una noche se fuè la luz en todo el distrito y algunas personas aprovechaban en salir a caminar o a sentarse en las bancas de un parque hasta que vuelva la luz.Yo preferì no salir y me quedè adentro con mi abuelo al que le pedí, por temor a que algo apareciera en la obscuridad, que me encendiera una vela. La cual colocò en la ventana que daba al patio. Pasaban los minutos y empecè a sentir sueño, mi abuelo me recostò en la cama donde dormian mis bisabuelos y me cubriò con una sàbana, se recostò a un lado mio mientras esperaba a que me quedara completamente dormida. De pronto una de mis tìas lo llamò. Le roguè que no se vaya porque tenìa mucho miedo de que me dejara sola, "No te va a pasar nada, lo mismo que hay en la noche existe en el dìa" dijo tratando de tranquilisarme, y saliò.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco y rezando en silencio para que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte escalofrio y la presencia de alguien al lado mìo. Me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos cerrados, esperando, para no ver nada. Lentamente los fui abriendo, mientras que mis ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco, pude ver en la habitacion una figura. Llevaba un vestido largo y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces comenzé a llorar en voz baja. Hasta que observè su cuello, y ahì terminaba todo. Era un pedazo de carne obscura como si le hubieran arrancado la cabeza.

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